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miércoles, 21 de marzo de 2012

Un domingo en Buenos Aires: San Telmo

Puesto de comida en San Telmo
Para todo turista que visite la ciudad, el barrio de San Telmo es una cita ineludible, ya no solo por el famoso mercadillo que los fines de semana abarrota la calle Defensa desde la Plaza de Mayo hasta la Plaza Dorrego, sino porque recorriendo sus calles se conoce el Buenos Aires más antiguo, y la belleza de sus casas da una idea de la grandeza que tuvo este barrio en un tiempo pasado.
Todo hecho a mano
En los 6 meses, que se cumplen hoy, de mi llegada a la ciudad he pasado por este barrio media docena de veces, pero en cada visita siempre hay algo por descubrir, una cafetería con encanto, un puesto de artículos extravagantes o simplemente hacerte la foto con Mafalda por primera vez aprovechando la visita de tus familiares.
Pintadas en el barrio
Es cierto que todo está pensado para el turista, pero aún así, todo sigue teniendo un aire muy Porteño, desde la milonga que se celebra en la Plaza Dorrego, Gardelito, perenne en su esquina de la calle Defensa, músicos de toda índole amenizando el paseo, o ese olor a empanadas caseras, choripán, zumo de naranja  y mate que todo lo empapa.
Los músicos nunca faltan
Hablando del mercadillo, aquí podemos encontrar desde los típicos souvenirs (bolsita con kit para el mate, remeras truchas de argentina, o jarras de Quilmes), ropa hecha a mano, juguetes de los años 80, o una buena novela de Cortazar.
Por todo ello, cualquier domingo en Buenos Aires es una buena excusa para volver una vez más al barrio que comparte nombre con el patrono de mi querido Tui, para enseñárselo a los que te visitan, compartir un café con amigos o ir en busca de algún artículo curioso con el que decorar tu departamento.

Miguel
Cosas que nos podemos encontrar

martes, 6 de diciembre de 2011

La Boca: Ese Pequeño Territorio Comanche

Despertando un domingo con una resaca considerable, Buenos Aires Capital ofrece muchas actividades para pasar un gran día y olvidarse de ese dolor de cabeza característico. La Boca es un buen ejemplo.
En el momento que el taxista entra en este barrio, todo cobra otra dimensión diferente y única comparado al resto de la capital. La sensación de peligrosidad es alta pero a  la vez tienes la sensación de estar paseando por el auténtico Buenos Aires. Sirenas de policía, coches reventados, pero sobre todo........ Boca Juniors.
 Caminito es una excepción, preciosas calles decoradas con imágenes de tango, el Gran Diego o Carlos Gardel disimulan la realidad del barrio y ofrecen una visión festiva y colorida que encanta a los turistas.
Todo gira alrededor de ese Santuario Futbolístico que es La Bombonera y lo que se respira son goles, la barra, la doce, Román,y sobre todo Choripán y que mejor forma de vivirlo que el auténtico Bar de Quique a los pies de la grada, con tu camiseta trucha de Boca (85 pesos) y rodeado de buenos amigos compartiendo un café.