miércoles, 10 de octubre de 2012

La Media Maratón de Buenos Aires: El gran desafío

El ser humano es raro, no cabe ninguna duda. Hasta que llegué a Buenos Aires nunca me había dado por correr carreras populares, hasta que en diciembre del año pasado corrí la San Silvestre de 8K y ahí me empezó a picar el gusanillo. Nunca había imaginado ni en mis mejores sueños que unos meses más tarde podría conseguir terminar una media maratón de 21 largos kilometros.
En el asado preparatorio
Mis amigos Imao, Lolismo, Piloto y yo  nos decidimos a apuntarnos para obligarnos a entrenar duramente durante las semanas previas al evento, sabiendo que no era una prueba cualquiera, y que sin tener un poco de práctica terminarla iba a ser una misión casi imposible.....bla bla bla. Finalmente pasan los días y en todo un mes solo había salido a correr dos veces y el recorrido máximo había sido una hora. La primera parte de la misión había fracasado.
Largada
El día previo al maratón, que mejor preparación que un gran asado entre amigos donde los choripanes, la cerveza y la sangría abundaban, echando por tierra las pautas de última hora de hidratación y alimentación  que son necesarios para afrontar este tipo de pruebas, pero que sirvió para llenarnos la moral y decirnos a nosotros mismos....yes we can!
Como buenos runners decidimos que lo mejor para motivarnos y no caer en depresiones pre maratón, y evitar frases como, "que coño hago corriendo 21 km cuando podría estar en un boliche", "no entrené lo suficiente", " yo os espero en la meta sacando fotos", sería juntarnos en una casa para cenar, dormir y desayunar todos en amor y compañía y llegar " con todo" a la largada de las 7:30 a.m en los Bosques de Palermo.
Conseguido!
Así que, después de una ensaladita de pasta para coger energías, una sesión de cine con Invictus como película motivadora  cuya frase de " I am the captain of my soul, I am the master of my fate"
 sirvió para darnos el último aliento, nos fuimos a dormir con la única idea de cruzar la ansiada meta.
Suenan las alarmas y al mirarnos las caras sabíamos que las horas de sueño no habían sido suficientes, pero después de un desayuno de campeones, las últimas consignas y los preparativos nos metimos en la Farraneta  llenos de moral y energía para afrontar nuestro gran reto.
Como no podía ser de otra manera, llegamos con la carrera ya empezada, corriendo de un lugar a otro buscando la consigna, los baños, y el punto de partida de la carrera hasta que por fin....todo comenzó.
Durante los primeros dos kilometros corrimos los 4 juntos, cada uno a lo suyo, respirando, alguna foto, primeros gritos de aliento por parte de los voluntarios que nos acompañaban durante toda la carrera y sobre todo concentración, y repetirnos a nosotros mismos a cada paso, podemos!
Final feliz!
Pasan los kilometros y el recorrido se hace cada vez más bonito: cruzamos la Av del Libertador, la 9 de Julio, el Obelisco, Plaza de Mayo, los barrios de San Telmo y sin darnos cuenta habían pasado 10 kilometros en un suspiro.
En ese kilometro empiezan los dolores, que aunque no te sientes cansado, te empiezan a preocupar, pensando que si siguen así no podrás conseguir el gran objetivo, pero aprietas los dientes, bebes un poco, aprovechas la fruta que te entregan y aprietas el paso sabiendo que aunque no hay nadie animándote en el recorrido haces tuyos todos los gritos de " dale", "vamos", "ya lo tienes" y entonces ya estas en el kilómetro 15 y los dolores han desaparecido.
Con la mirada vas buscando a alguno de tus amigos, alguna cara conocida que te sirva de aliento para el arreón final y sorprendentemente te vas encontrando mejor y durante los últimos 3 kilómetros aumentas el ritmo y con una felicidad inmensa afrontas los últimos  kilómetros con la sonrisa en la cara sabiendo que la meta esta cerca y que finalmente lo has conseguido.
El último kilómetro  aunque era de los más feos del recorrido es un regalo, ya que quizás es el que más disfrutas. Sprint final, visualizas la meta y entras levantando los brazos como si hubieses ganado la prueba, ese momento amigos, no tiene comparación.
Con mi medalla, mi botella de gatorade, y con mis piernas doloridas busco a mis compañeros de aventura hasta que nos fundimos todos en un abrazo de felicidad por haber conseguido el gran reto. Sin palabras.

viernes, 5 de octubre de 2012

Retiro: Una ciudad en miniatura

Llama la atención a cualquiera que visite esta ciudad y tenga que coger un tren en la principal estación, lo curiosa y pintoresca que puede llegar a ser.
Estamos hablando de uno de los puntos más antiguos de la ciudad y que lleva por nombre Retiro que abarca desde el principal punto de llegada de trenes y autobuses a capital hasta una de las villas miserias más pobladas: la Villa 31, también llamada Villa Esperanza,  aunque nunca entendí realmente por qué.
Tomar un tren en Retiro puede ser toda una aventura y muchas veces es entretenido. Paseando hasta llegar a la estación te encuentras toda clase de gente: trabajadores, vendedores ambulantes, parrilleros, errantes, maleantes, ladrones, familias enteras desplazándose, estudiantes,....
Llama la atención la belleza de la estación, en la que al atravesar sus puertas te da la sensación de volver a los años 40, a revivir el esplendor del Buenos Aires de aquella época, pero que una vez que te montas en el tren, se te olvida rápidamente  y vuelves a la realidad del momento.
Inconfundible el olor a choripán y hamburguesas "recién hechas" de sus calles, la gran variedad de artilugios que puedes encontrar ( desde altavoces, fundas de ipod, pelotas de tenis gigantes, ropa, todo el catálogo de lentes Rayban, y un largo etcétera), la inseguridad inminente que trasmite, sobre todo en horas sin luz solar, gente corriendo hacia diferentes lugares, algún policía, atascos de autobuses, la gran Torre de los Ingleses y sobre todo la presencia de la Villa 31 hacen de este rincón de Buenos Aires uno de los más entrañables y especiales y que personalmente me tiene mucho encanto.
Retiro es como un gran centro comercial abierto de oportunidades lleno de ropa de imitación, que recorren todos los días miles de personas, pero que la gran mayoría de ellas ni siquiera se para un segundo para conocer la "magnífica oferta de artículos".
Es difícil de creer como en un emplazamiento tan céntrico y notable han permitido dejar crecer de forma incontrolable e insostenible a la villa, donde crecen desproporcionadamente las casas asentadas en pisos de hasta 4 viviendas y que se puede apreciar simplemente tomando la autopista o en el trayecto del tren que va a Tigre.
Estas villas funcionan como mini ciudades, en donde puedes encontrar cafeterías, parrillas, supermercados de barrio y, en general, cualquier artículo de primera necesidad. Pero la realidad de estas villas son las calles sin asfaltar, la basura acumulada, casas construidas de forma precaria sin ningún tipo de seguridad, y la sensación de que cuando te acercas a ellas puede pasar de todo menos bueno.

Saludos


viernes, 31 de agosto de 2012

Paraíso blanco: Bariloche

Vista desde Cerro Campanario
Desde que llegué a Buenos Aires, hace ya más de once meses siempre he tenido metido entre ceja y ceja el viaje a la nieve por excelencia que se hace en este país: Bariloche
Desde hace años sabía que era la estación de montaña más famosa de Argentina y que algo muy tradicional es que los jóvenes que terminan el bachillerato hagan su viaje final a esta pequeña ciudad de la Patagonia.
Pues bien, lo segundo queda demostrado nada más pisar sus calles ya que legiones de jovenzuelos ataviados con la misma ropa de nieve recorren sus calles durante el día sin saber muy bien que es lo que hacen.
Puesta de sol en el lago Nahuel
El objetivo de esta escapada era claro, disfrutar un par de días de la nieve, ya que a pesar de que hay muchos más atractivos como visitas a pueblos de alrededor como El Bolsón, Villa Angostura o Cerro Tronador el escaso tiempo del que disponíamos nos obligó a elegir entre agarrar la tabla y los esquís o hacer turismo, y finalmente nos decidimos por lo segundo.

Por suerte el primer día pudimos acercarnos al cerro Campanario y contemplar una de las vistas panorámicas más bonitas del mundo según National Geographic, y la verdad es que te deja sin palabras.
En el pueblo todo es excesivamente turístico, sobre todo los precios, pero vale la pena acercarse a la orilla del lago Nahuel y contemplar la puesta de sol con las montañas nevadas de fondo, o caminar por el centro cívico donde las excursiones de institutos se hacen sus fotos oficiales con pancarta conmemorativa, ver a los pobres San Bernardos explotados durante todo el día para que la gente se haga fotos a cambio de un módico montón de pesos, o darte el gustazo en alguna de las muchas tiendas de chocolate artesanal que llenan la calle Mitre, la más grande y comercial de todo el pueblo.
Por la tarde partido de ida de la supercopa que no me dejó buen sabor de boca, cena express y a descansar  al hostel ya que a la mañana siguiente empezaba  mi personal batalla contra la montaña, la batalla del novato.
Empieza la aventura en Nubes
Con las alarmas sonando a las 6:45 a.m y aún sin estar lo suficientemente despiertos como para apreciar la belleza del paisaje me veo con mi tabla en los pies a punto de descender por una pista roja y mi cuerpo preparado para una infinidad de caídas que no empañarán lo divertido de deslizarte montaña abajo con la tensión de no encontrarte una zona de hielo en la que estrellarme.
Manteniendo el equilibrio
Antes de Bariloche solo había practicado snowboard una vez en mi vida, en una pequeña estación en Sofía, Bulgaria  pero la verdad es que me encanta y me gustaría hacerlo más a menudo si no fuera el auténtico agujero negro para el bolsillo.
Por suerte el tiempo nos acompañó con un sol radiante los dos días de nieve y disfrutamos como enanos bajando una y otra vez las muchas pistas que tiene la estación, pero si tengo que escoger alguna me quedo con la de Nubes, ya que la vista que se obtiene desde lo más alto de la montaña mientras desciendes colina abajo es una de las cosas más bonitas que he visto en mi vida, pena que muchas veces tenía que verla desde el suelo y cogiendo aire y fuerzas para continuar con mi pequeña batalla.
Es curioso como cuando te vas cayendo ves a pequeños de 7 u 8 años dando saltos con la tabla y pasando a  tu lado como si llevaran motor, familias enteras que van como en fila india disfrutando de un día de nieve, el típico profesional que te avisa con un "guardá" que va a pasar haciendo algún mágico giro o pobres diablos como yo que intentan simplemente mantener el equilibrio intentando no matar a nadie en el camino, pero que son igual de felices que el resto.
Con el tiempo conseguí bajar pistas sin apenas caerme pero hay algo que me ganó completamente la lucha, y son los caminos, nunca conseguí terminar uno con los dos pies en la tabla! Maybe next time!
Cerveza de celebración post snowboard
El último día y con una quilmes de celebración en la mano, mirando al cerro prometí volver el año que viene para volver a disfrutar de este pequeño rincón de la Patagonia, y porque no, para ganar mi batalla con esas pistas estrechas del mal.

martes, 14 de agosto de 2012

Cumpleaños porteño

Hay pocas cosas que se repiten en mi vida año tras año, y una de ellas es la celebración de mi cumpleaños con una fiesta veraniega en mi casa de Galicia donde reúno a las personas más importantes de mi vida para celebrar por todo lo alto cada primavera que voy gastando.
Este 10 de agosto fue el más extraño de mi vida por muchas cosas:
 1. No es verano, llueve, hace frío y la playa está a muchos kilómetros de distancia
Sorpresa y regalo
 2. Estoy en Buenos Aires, una de las ciudades más grandes del mundo que dista mucho de mi pequeño pueblo de 15.000 habitantes donde resido.
 3. No estoy en mi casa, que ha sido sede de las celebraciones cumpleañeras desde casi siempre y
 4. Mi familia y amigos están al otro lado del charco.
Pero para ser sincero este ha sido uno de los más especiales y sorprendentes porque la gente que me rodea por estas tierras ha conseguido que me sienta como en casa y que aunque no consigan traer el verano, ha sido un muy feliz cumpleaños.
Quien me iba a decir a mi que terminando de jugar un partido de fútbol el viernes 10 de agosto a las 00:30 de la madrugada me iban a recibir con una tarta sorpresa en forma de merengue (por mi madridismo radical)  y una flamante bicicleta para reponer la que algún desalmado me había robado hacía unas semanas. Simplemente me quedé sin palabras para agradecerlo y evidentemente será un día que nunca olvidaré.
Para seguir la tradición y ser fiel a mis costumbres celebré una fiesta - guateque en el SUM ( Sala de usos múltiples) de mi edificio en la que fuimos hippies por un día para celebrar mis 28 años.
Guateque 2012
Mi familia porteña me volvió a sorprender con un regalazo en forma de video resumen de los mejores momentos que he pasado en estos casi once meses de exilio que me sirvió para echar un poco la vista atrás y dar las gracias a todos los que han pasado por mi vida desde que aterricé en tierras argentinas, y sobre todo recordar a aquellos que ya están viviendo su aventura en otras partes del mundo pero sin ninguna duda me hubiese gustado tenerlos cerca en ese momento. Simplemente gracias a todos!
Último cumpeaños celebrado en Tui
No me puedo olvidar de los que se quedaron sin fiesta veraniega este año, es decir, mi gente gallega, a la que desde este blog prometo compensar cuando me deje caer unos días en el mes de diciembre. Aunque también estoy seguro que los vecinos del barrio de San Bartolomé y mis padres han disfrutado de este año sabático de festejos.
Besos y abrazos

jueves, 2 de agosto de 2012

El taxista, ese hombre!

Una fría noche de invierno en Buenos Aires, perdidos en el Barrio de Palermo a altas horas de la madrugada, tras salir de un boliche, un taxi se convierte en tu salvavidas y en tu mejor amigo para dejarte sano y salvo en casa sin preocuparte de buscar una parada del colectivo que pase por tu casa o esperar durante media hora bajo un frío de justicia.
El fin de semana pasado pasó ocurrió una anécdota que os paso a contar:
Llegando a Azcuenaga y Av Las Heras le comento al taxista que voy a pagar una carrera de 30 pesos (unos 5€) con un billete de 100 pesos (unos 20€) ante lo cual el taxista ofendido me comenta que ya le han pagado con 100 pesos dos personas y que no tiene cambio. Su solución es dejarme en un cajero ( los cajeros suelen dar billetes de 100 pesos) ante lo cual me niego porque la carrera sería más larga indicándole que no es asunto mío que no disponga de cambio y mucho menos que dos personas hayan pagado antes que yo.
El taxista me dice que estoy obligado que hay un cartel en el coche que anuncia " Colabore con el cambio", a mi me estaba dando la risa y le digo que colabore no significa que tenga que abonar con cambio.
La ira del taxista va aumentando ante mi negativa a buscar soluciones con lo que amenaza con llamar a la policía a lo que le contesto que la llame y hablemos con ella.
Acto seguido en plena esquina de Azcuenaga y Av. Las Heras el "amable" conductor porteño para una patrulla de policía indicándoles que el cliente se niega a pagar la carrera, mi reacción fue bajar la ventanilla y comentarle a los agentes con mi billete de 100 pesos en la mano que no era mi problema el no tener cambio y que yo tenía dinero para pagar mi deuda.
Reacción de la policía: " Señor taxista, con todo el respeto, esta no es una situación para parar a la policía y no es problema nuestro y mucho menos del cliente que usted no disponga de cambio", el policía para a otro taxi para pedirle cambio y dejar a nuestro querido chofer contento y disculparse ante nosotros por el comportamiento del individuo.
Así son las cosas y así se las hemos contado. Gran país!

viernes, 27 de julio de 2012

Con todos ustedes: Skimmia y las Japónicas

Si hay algo que echo de menos desde que llegué a Buenos Aires es mi grupo de música. En verano de 2011 nos juntamos para tocar en mi cumpleaños y ahí empezó todo, un proyecto que sigue en marcha y que en cuanto regrese a suelo patrio retomaré con más ganas que nunca.
Nuestra única pretensión es pasarlo bien, tocar las canciones que nos gustan y ofrecer algún concierto de vez en cuando, sobre todo para nuestra gente, que al fin y al cabo son nuestros más fieles seguidores.
Tantas ganas tenía de volver a sentir las seis cuerdas en mis manos que terminé por comprar me una guitarra acústica aquí en Buenos Aires para ir matando el gusanillo y no perder facultades y llegar, como dicen en estas tierras " con todo" para volver a los ensayos.
Os paso a presentar a la banda:
Samuel "the hammer" Bravo, en la batería: Recién comprada su batería ( siempre fue su sueño) lo acabamos liando para preparar unos temas y todo salió a la perfección. Según he podido comprobar su destreza en las baquetas crece como la espuma. Crack! Es el miembro del grupo con más fans del lado femenino.

















David " guitarhero" Fernández en la guitarra solista: El miembro de la banda más experimentado, comenzó tocando en festivales de instituto para ir pasando por diferentes grupos como Killing Time hasta acabar formando parte de Skimmia. Sus solos son famosos en medio mundo. Muy importante su juego de piernas.














Gelo " crazybass" Aldea, una máquina de matar que ha estado en otros proyectos anteriores a Skimmia como As Forzas Especiais. Dominio total del bajo en todas sus vertientes, destaca por imprimir personalidad en los conciertos. Muy solicitado entre las seguidoras de Skimmia.


Y este soy yo (guitarra y voz), que musicalmente soy el peor de todos, pero le pongo ganas. 

Son muchos los recuerdos que tengo de ensayos, anécdotas, broncas, esta canción sí, esta no, el eterno " Miguel de Smashing Pumpkins no vamos a tocar ninguna" Gelo que no escucha su bajo, solos celebres de Deivid, cervecitas frías en casa de Samu para entonar la voz., etc.
Por eso no podía dejar de escribir una entrada en este blog dedicada a ellos: Miss you Skimmios




Skimmia keep on rocking!!

PD: Os dejo una canción que tuvo mucho éxito en la red:






jueves, 19 de julio de 2012

Río de Janeiro: Que coisa mais linda!

Sin duda Brasil estaba marcado con una cruz en el mapa de los viajes que quería hacer durante mi beca en Buenos Aires, y al final con tan pocos días de vacaciones solo había tocado ese gran país en Foz de Iguazú para ver las cataratas con lo que aun no sentía haber estado en tierras brasileñas.
Nada mejor que la visita de mi gran amigo Samsa, para decidirnos a visitar Río de Janeiro, con muchas ganas de ver el sol y la playa que hace tantos meses esta enorme urbe me tiene negados.
Como anécdota previa tengo que decir que íbamos un poco "felices" a coger el avión ya que no hay que olvidar que en Buenos Aires un viernes es imperdonable y como no podía ser de otra manera quemamos la noche porteña hasta un par de horas antes de volar a nuestro destino.
Una vez llegados a Río y con una importante resaca, el primer día transcurrió entre siestas y paseos por el barrio de Botafogo para acabar tomando unas cervecitas y empezar a sentirnos como en casa y reservar fuerzas para la que se nos venía encima.
La primera parada oficial fue la playa de Ipanema, y de la Garota no sabemos nada,  pero nada más pisar la arena es como si empezases a escuchar una batukada y Carlinhos Brown fuera a  venir con su carnaval ambulante en cualquier momento.  Darse el primer chapuzón con semejante paisaje de fondo es algo que no se puede explicar con palabras.
Llama la atención la cantidad de vendedores ambulantes en las playas de Brasil, ya que puedes llegar sin nada a la playa y acabar con un bañador, un sombrero, unas palas, un balón y comiendo una especie de Kebap sin levantarte del pareo.
El turismo del día 2 concluyó con la visita al Pao de Azucar, uno de los lugares más hermosos de la ciudad en el que las vistas son impresionantes y además se disfruta de la compañía de monos diminutos a los que nunca había visto en libertad. Para finalizar unos mojitos y caipirinhas en un extraño bar de Ipanema con muchas anécdotas que no contaré en este blog.
La playa nos esperaba a la mañana siguiente, pero en esta ocasión elegimos la célebre playa de Copacabana, y tengo que confesar que me gustó más sobre todo por el paisaje natural que la rodea ya que se puede contemplar parte del Pao de Azucar y las grandes olas que había nos hicieron disfrutar como niños.
Nuestra siguiente parada era el Cristo del Corcobado pero antes había que reponer fuerzas y probamos un coco en los múltiples puestos de esta fruta que te vas encontrando por las calles y la verdad es que no está nada mal. Ya sabemos que " donde fueres haz lo que vieres"
Puede que la visita al Corcobado sea lo más impresionante de la ciudad y es que desde ahí arriba se puede disfrutar de la majestuosidad de Río de Janeiro en todo su esplendor. A través de los ojos del enorme cristo puedes localizar las enormes favelas, las playas donde has estado y la singularidad de la costa carioca con sus islas y recovecos que hacen de esta ciudad un lugar inigualable.

Para celebrarlo nada mejor que una feijoada para ver como España ganaba su partido contra Croacia de la Euro 2012 y una visita al centro de la ciudad que no me llamó demasiado la atención.
El último día nos ocupamos del Barrio de Santa Teresa, empezando por las escaleras de Selarón en las que compartimos unos minutos con este pintoresco artista que incluso nos firmó unas postales de recuerdo sin dejar de soltar su famosa frase " toooodos hijos de puta".
Seguimos por el barrio de A Lapa visitando el acueducto y la catedral de la ciudad, la cual se aleja bastante de las históricas obras de arte que tenemos en Europa.
Nuestro día termino con una frustrada visita al estadio de Maracaná, que se encuentra en obras para el Mundial 2014 y con un estupendo baño nocturno en la playa de Flamengo con el Pao de Azucar de fondo y el mar para nosotros solos.
De este viaje tengo que decir que volveré. porque en Río se respira otro ambiente, encuentras alegría por las calles, gente amable allá donde vas, sus playas son increibles parajes que te alejan del ajetreo y ensordecedor ruido de la ciudad y porque tengo ganas de volver a perderme por sus calles y descubrirla un poco más.

Hasta siempre coisa linda!

miércoles, 4 de julio de 2012

Campeones de Europa en la distancia

Pocas cosas unen tanto como el fútbol.
Pocas cosas consiguen llenar una embajada de España, con  banderas, camisetas con los nombres de los jugadores, bubucelas, y demás parafernalia. Y es que esta selección nos ha emocionado a todos, incluido el Embajador de España en Buenos Aires que tuvo el gran detalle de invitarnos (becarias de la embajada mediante) a los muchos españoles que habitamos estas lejanas tierras a poder presenciar la final de la Euro 2012 con dos pantallas gigantes.
Con las bebidas espirituosas circulando por la sala, y las cervezas  Estrella Galicia refrescando nuestras cansadas gargantas de gritar tantos goles, nunca olvidaré la gran tarde del 1 de julio, cantando, gritando, saltando y celebrando la victoria con mi querida familia adoptiva. Sois grandes!



Es curioso como con esto del fútbol, la selección se siente más cuanto más lejos ( y eso que yo siempre celebré más las victorias del Madrid que de La Roja), ya que es una especie de refugio en el que a miles de kilometros de tu hogar te sientes como en casa. No se le puede poner precio a la enorme sensación de alegría al celebrar los goles, gritando, saltando y cantando, con los que como tú han decidido correr una aventura lejos de su tierra.


Más aún sintiéndonos orgullosos de esta selección, a la que mira con envidia el mundo entero, países que hasta hace poco tiempo no sabían ni a qué jugábamos y que ahora nombran a Iniesta, Casillas o Xabi Alonso como los auténticos reyes del planeta fútbol.
No tiene precio que llegues el lunes a tu trabajo y los argentinos te den la enhorabuena y las gracias por hacerles disfrutar. No tiene precio porque es gente que tuvo y tiene a los mejores jugadores del mundo como Messi y Diego Armado Maradona, y hoy en día ven muy lejano llegar los niveles que esta alcanzo nuestra querida Roja.
Tampoco se me puede escapar la felicidad y locura transitoria que nos entró una vez terminado el partido.
Que mejor final que un baño de celebración al más puro estilo hooligan, en pleno invierno, en el mismísimo monumento a los españoles que preside los Bosques de Palermo. Muchas familias españolas con niños se acercaron con el coche y pitaban y ondeaban sus banderas dando vueltas a la rotonda para más tarde, sin poder contenerse, unirse al gran baño de gloria de los españoles en Bueno Aires.
Poco tiempo después disputamos un torneo en el Parque de Las Herascon nuestro equipo bautizado como "La Rojita! y como no podía ser de otra manera debutamos con victoria sobre todo gracias a la incombustible afición de la familia porteña femenina.
Un día inolvidable.
Somos campeones de todo!!




viernes, 15 de junio de 2012

Visita al campo argentino: Castelli

Hace un par de fines de semana, decidimos cambiar un poco la vida estresante y agobiante de la gran capital argentina por una casa en el campo rodeados de la naturaleza en su máximo esplendor.
El pueblo se llama Castelli y está camino de la costa argentina y en apenas 3 horas de autobús desde la estación de Retiro cambiamos radicalmente de paisaje: humo por aire puro, ruido por canto de los pájaros o  agobiantes colectivos por paseos en la naturaleza.


 Fue mi primera incursión en la Pampa y la verdad es que no es muy diferente de Galicia sino fuera porque es completamente llana. Abunda el verde en los campos, la vegetación y animales domésticos que te vas encontrando a lo largo del camino.
Es curioso como dos días completamente desconectado te cargan tanto de energía para afrontar la semana.
De sábado a domingo las horas transcurrían entre cervezas, guitarras criollas, partidos de fútbol a la antigua usanza con porterías hechas con dos troncos, y como no un gran asado entre amigos.
Hay veces que es mucho mejor cambiar el boliche por unas canciones alrededor de una hoguera compartiendo una jarra de fernet, despertarte con el amanecer sin ningún tipo de alarma molesta del móvil o simplemente poder caminar descalzo por la hierba.
Como no, las anécdotas nunca faltan y es que el campo puede ser más peligroso de lo que parece: Desde caídas de una hamaca en plena siesta, hasta lesiones más o menos graves durante un partido de fútbol (estuvimos sacando pinchos de los pies una semana) siempre amenizan la jornada y acompañaron todo el buen ambiente reinante de un buen puñado de risas.
Que viva La Pampa y gracias Máximo!!

martes, 22 de mayo de 2012

Argentina: Pequeños problemas cotidianos

Ayer, día 21 de mayo, se han cumplido ocho meses desde que pise este país por primera vez, y con el paso del tiempo te das cuenta que cosas que en España serían impensables, y que paralizarían una ciudad entera aquí se toman como algo normal y simplemente te las ingenias para buscar soluciones. Ahí va una pequeña muestra:

- Che, no llego, no tenes mas chico?
Típico Kiosquero porteño
Este es uno de los problemas más comunes de este país, y es que vayas a comprar una tarjeta de teléfono, un alfajor, una revista, o una coca cola, la respuesta siempre es la misma por parte del vendedor, intentando que le des el importe exacto de la compra. Sería entendible si en España pagásemos en un kiosco con un billete de 50 o 100 euros, pero hay que tener en cuenta que el billete más grande aquí no alcanza ya ni los 20 euros. Más de una vez he tenido que entrar hasta en tres sitios diferentes con un billetes de 50 pesos (8 euros) para comprar una bebida y es una de las cosas más desesperantes del mundo.

- Hay paro el el subte!!
Desde que el subte (metro) paso a manos del gobierno de la ciudad un par de veces por semana hay paro de este transporte público utilizado por cientos de miles de personas todos los días para ir a trabajar. Como resultado la ciudad se vuelve un caos, los autobuses se llenan de gente y llegar a tu casa o al trabajo se convierte en una misión imposible y más de una vez es mejor echarse andar ante la desesperación e impotencia que sufres, y es que lo de servicios mínimos ante las huelgas parece que no existe.

- Un concierto sin cerveza?
Aunque parezca mentira, esta es una de las cosas que más echo de menos de Galicia (además del pulpo), es que un adicto a los conciertos como yo no puede concebir estar 5 o 6 horas en un festival sin poder tomarte una cerveza bien fría que te deje ver a los Foo Fighters o a Pearl Jam con tranquilidad. En argentina está prohibida la venta de alcohol en los conciertos, porque al parecer a la gente se le iba de las manos y cualquier evento del estilo acababa en batalla campal.
Así que cuando ves venir al "flaco" que va vendiendo bebidas entre la gente pensando en tu cervecita, solo vas a escuchar: "Hay paty y gaseosa"
 Larga vida al Rock y a la cerveza fría!

- Manifestación, queremos solución!
Manifestación en el Obelisco
En Argentina muchos colectivos de trabajadores se manifiestan habitualmente, y encontrarte calles céntricas cortadas con miles de manifestantes luchando por su causa es el pan de cada día. Más aún trabajando en la avenida 9 de Julio, como es mi caso, ya que es una de las favoritas para protestar, exigir e intentar cambiar el mundo que hay en esta ciudad. No es de extrañar que el autobús que te lleve al trabajo cambie su recorrido dejándote a 5 calles de tu trabajo "porque está cortada Corrientes y 9 de Julio"

- Un café con hielo?
Sí queridos amigos argentinos! Nos gusta tomar el café con hielo en verano, y no somos bichos raros por ello! Y que sepáis que el vino tinto no se sirve frío!

Un saludo!

viernes, 11 de mayo de 2012

Bolivia: América Latina de verdad

Arbol de piedra
Hace aproximadamente dos semanas tuve la oportunidad, junto a dos aventureros amigos, de hacer uno de los viajes más increíbles que he podido hacer hasta ahora, y no han sido pocos. Durante una semana hemos recorrido una pequeña parte de Chile y varias regiones de Bolivia en lo que ha sido una gran experiencia que voy a compartir con vosotros.
El punto de partida fue plaza Armenia a las 07:00 a.m del 27 de abril y yo tuve la "suerte" de llegar con un taxista que literalmente se quedaba dormido en los semáforos teniendo que despertarlo varias veces hasta destino!
Volamos hasta Calama, en Chile, previa escala en Santiago y a eso de las 22:00 llegamos a un pequeño pueblo en medio del desierto llamado San Pedro de Atacama donde cenamos en un sitio llamado Adobe, unos platos típicos acompañados de un buen pisco para brindar por la aventura.
Termas en mitad del desierto
A las 8:00 de la mañana partimos con jeeps 4x4 en grupos de 6 personas con nuestro conductor asignado, Guido que nos deleitaba con canciones del altiplano en su radiocasete.
A partir de aquí y a cada km que haciamos íbamos descubriendo increíbles lugares y paisajes que te dan la sensación de estar perdido en medio de la nada, lugares en los que no existe nada más que algún hotel cada 50 o 60 km y la verdad es que espero que sea así por mucho tiempo.
Cenando en San Pedro de Atacama
Solo llevábamos unas horas perdidos de la civilización y celebramos cual gol en la final de champions que nos dieran un sándwich de jamón en el desayuno!Ya estábamos luchando por sobrevivir!
Laguna con Flamencos
El primer día fue de lagunas y geisers, previo baño en unas termas en mitad del desierto en las que fui el único valiente que me metí. Valiente que unas horas después luchaba contra el mal de altura durante casi 12 horas de total agonía y ni los caramelos de coca me aliviaban, gajes del oficio.
Después de pasar una de las peores noches de mi vida y temiendo por el resto del viaje, me armé de valor, desayuné, dosis doble de nuestro amigo el ibuprofeno y a comerme el desierto de nuevo!
3 locos en el salar de Uyuni
Este segundo día seguimos con las lagunas altiplánicas en las que pudimos ver a miles y miles de flamencos a apenas unos metros y que concluyó en el entrañable y pintoresco pueblo de Culpina K donde nos alojamos en una especie de casa particular en la que disfrutamos de la primera ducha caliente en tres días, y un buen plato de comida caliente.. y como se valoran estas pequeñas cosas!! Impagable momento compartiendo unas cervezas bolivianas con nuestro compañero francés en una taberna típica degustando plátano frito.
El último día del desierto Boliviano visitamos el cementerio de trenes, con ferrocarriles de más de 100 años abandonados en mitad de la nada y por fin la joya de la corona: El Salar de Uyuni, que es una maravilla natural en potencia para próximas votaciones.
Trucha en el Titicaca
Nos despedimos de nuestros compañeros de viaje, dimos una vuelta por Uyuni y nos metimos en un ciber que olía a gasolina y en donde estaban dando el United vs City de la premier, y donde nos enteramos de que nuestro vuelo con Aerosur de La Paz a Santa Cruz (en suspensión de pagos ) peligraba.
Decidimos seguir adelante y esperar noticias de la aerolínea por lo que nos metimos en el autobús nocturno que nos llevaría a la La Paz después de 10 horas de interminable sufrimiento por el traqueteo que ofrecen las maravillosas carreteras de tierra y piedras del país.
La Paz
Llegamos a la Paz con un taxista que o no entendía el español o no conocía la ciudad porque nos llevo a un hotel a 15 minutos del centro por equivocación y después de discutir un poco conseguimos que nos dejara en nuestro espléndido hotel 5 estrellas en el corazón de la ciudad.
La Paz es como un gran mercado ambulante en el que cada 10 metros hay señoras vendiendo fruta, comida o cualquier objeto que te puedas imaginar, y es un placer perderse por sus calles y observar la América Latina más auténtica. Todo un día caminando por La Paz nos dejó agotados ya que subiendo de cerro en cerro y recorriendo sus mercados las piernas te empiezan a fallar. Pero merece la pena subir hasta algún mirador y contemplar la forma de la ciudad, los cerros llenos de casas dentro de lo que parece un absoluto desastre y sobre todo las grandes montañas nevadas de fondo que te recuerdan la altitud de 3.200 metros que tiene La Paz.
Habíamos dejado lo mejor para el final, la visita de un día completo al Lago Titicaca y la verdad es que superó nuestras expectativas.
Isla del Sol
El viaje de 3 horas a Copacabana empezó de forma surrealista en un taxi que nos tuvo más de hora y media buscando una gasolinera que tuviera gasolina y ya casi llorando nos pedía que no pidiésemos cambio de taxi que él nos compensaría. Así fue una vez en Copacabana nos llevó hasta un lugar paradisíaco con islas flotantes y el lago de fondo en el que degustamos una trucha pescada a mano delante nuestra en lo que fue uno de los mejores momentos del viaje.
Para entrar al lago contratamos una barca privada para los tres por un más que módico precio llevándonos hasta la isla del sol, un lugar completamente virgen en el que viven 450 personas prácticamente como lo hacían los primeros pobladores incas de la isla. Una experiencia inolvidable
De vuelta a Buenos Aires la sensación era de haber tenido una de las mejores experiencias de nuestras vidas y es un viaje que recomiendo y recomendaré para siempre.
Hasta siempre Bolivia!

Miguel.